lunes, 19 de mayo de 2014

Sentimientos

Sucedió en abril... lo recuerdo como si fuera ayer.  Lo recuerdo como si aún quemara la piel, como si las brasas no se hubieran extinguido, lo recuerdo como un no volver....

Siempre he pensado que los amores lejanos no cuajan con el tiempo, que son amores prohibidos que sopesan el tiempo, que aúnan sentimientos, como el vaivén de las olas, como el acariciar de una hoja...

Si hubiera sabido en lo que se convertiría lo hubiera retenido... entre mis piernas, para que no escapase jamás, para que contemple la posesión como poesía, dulce poesía que despierta el alma y no la deja marchar... poesía encandilada que coge su corazón como guarida y lo hace su vivir, esa dulce poesía...

Siempre recordaré en mi memoria la última vez que estuvimos juntos:

- No lo hagas...

Siento que mi respiración entrecortada se acelera más y más.

El se aparta y me mira con sus ojos negros, unos ojos que se vuelven oscuros, como si quisiera comerme, así tal cual cruda y entera.

- Quieres que me detenga?

- No... es que no quiero que me rompas en mil pedazos el corazón.

Él inspira profundamente, le falta el aire en los pulmones, siento su respiración acompasada y latente a la vez, como un tumulto de sentimientos indescriptibles.

- Antes de romperte el tuyo, me arrancaría el mío... Ahora, voy a entrar en ti.

Después de eso se marchó y cuando creía que efectivamente me había roto el corazón, volvió a mi y me susurró al oído:  "He vuelto porque me he arrancado el corazón y te lo dejo para que hagas con él lo que quieras.  No voy a marcharme jamás porque mis sentimientos por ti no me los quita nadie".