viernes, 6 de junio de 2014

Carencia

Todo ser humano nace con una mitad que debe ser completada, una especie de carencia que a lo largo de su vida busca y busca hasta encontrar. Se siente realizado y exaltado. Se siente equilibrado y grato. Siente que su yo verdadero tiene otro yo. Siente que su carencia ya no es más su carencia.  Se siente vivo...

Siempre he creído que el amor no es un sentimiento... sino una esencia que perdura, que no se evapora, que se siente, que te hace feliz.  El amor es como el azúcar que se derrite en tus labios y su sabor se alarga, que te hace agua a la boca cuando devoras un dulce, como un suspiro por la mañana, como una brisa que te acompaña...

Cuando caminaba por la playa y te vi por primera vez lo supe... eras tu.  Llamadme tonta o soñadora, pero estoy segura que tengo razón, porque la razón deja de ser razón para convertirse en sinrazón, donde no manda tu cabeza sino manda el corazón....

Y lo confirmé cuando al cabo de días de hablar sin parar, de reírnos por todo, se ser uno, de desfallecer uno junto al otro, me susurraste al oído:  "Me encantas porque eres tal como eres y porque me haces estar bien conmigo mismo".

Y a continuación me demostraste que el paraíso existe, que las pasiones se funden en uno sólo, que las caricias se conjugan en mi piel, que tus manos albergan mi ser, que tu cuerpo da su todo y disfruta con mi disfrute, que tu boca respira de la mía, que tu temblor es mi gemido. Cuando te demoras en contar mis piernas para ver si tengo dos, cuando tus manos realizan un trazado sobre mis pechos.  Pero por sobre todo me demostraste que nuestro mundo es de los dos.

Y tiempo después cuando dormíamos abrazados después de hablar largo y tendido sobre nuestros secretos, comenzaste a acariciar mi piel, dejando huellas indelebles en mi cuello, llenando de besos mi alma dijiste:  "Hay una cosa que quiero decirte", te miré y me perdí en tu mirada, esa mirada que penetra mi alma y la haces tuya, esa mirada que me conoce, que me hace sentir eterna, esa mirada que no descansa ni se sacia de mi.  Te dije "Dime", sabiendo que todo cambiaría entre nosotros, sabiendo que nuestro universo se exaltaría, sabiendo que lo dabas todo de ti.  Tu dijiste:  "Sé que muy pocas veces te digo que me gustas, pero es porque soy muy hombre y no te las digo como debería, pero ahora quiero decirte que he encontrado lo que me faltaba, mi carencia olvidada y esa persona eres tu... Te amo tanto que moriría por ti".

Y finalmente no soy tonta como creía y tampoco perdemos nada por soñar, despiertas pero soñar al fin y al cabo porque lo dicho "donde no manda la cabeza manda el corazón".

Cada uno debería buscar llenar su carencia.... O al menos intentarlo...